“En la sociedad actual podemos advertir un peligroso factor que hay dando vueltas y es la falta de tolerancia. Las personas conviven, pero si hay algo que no soportan del otro, se van, como si nada pasara. La prioridad hoy en día es poder tener libertad para hacer lo que se desee sin que el otro tenga espacio para opinar o para establecer entre ambos una negociación.
“Estar juntos hasta que la insatisfacción nos separe” parece ser el lema de quienes se casan sin más y se divorcian del mismo modo, casi sin darse cuenta, pero ¿cuáles son los motivos para unirse?
“Los factores que pueden influir para tomar la decisión de convivir son los mismos de siempre. El amor, las ganas de compartir la vida con otro o la de no estar solos, formar una pareja y perseguir unos ideales en común. El problema surge cuando la decisión de casarse es precipitada, rápida y no se ha pensado en el tema como algo serio y profundo, que marca un antes y un después en la vida de un ser humano. Si todo en la vida es tomado a la ligera, los resultados también lo serán y aunque todo esté inmerso en una gran vorágine hay que saber parar y tomarse el tiempo necesario para reflexionar”.
Cuáles son los puntos claves en los que habría que pensar antes de casarse apresuradamente, según los especialista de la conducta humana:
Tener un pleno conocimiento de cómo es el otro: es importante conocer a la pareja no para cambiarla sino para saber de las fortalezas y los defectos que ostenta.
Saber a qué atenerse es fundamental para no llevarse sorpresas desagradables en el futuro cercano y que resulten tan desagradables que contribuyan a la disolución del vínculo.
Saber cuáles son los proyectos en común y qué se desea obtener en el futuro: tener un proyecto en común es fundamental para poder establecer un vínculo sólido y homogéneo. Si cada uno continúa haciendo su vida por separado, inevitablemente se llegará al momento en que cada acción individual que se tenga comenzará a pesar y a ser una carga para la relación.
Aprender a aceptarse. La tolerancia es de vital importancia. La convivencia no es fácil, pero es necesaria para poder mantener el equilibrio que toda relación necesita.
Aceptarse y mantener la calma son dos condiciones inherentes al matrimonio que deben ejercitarse todo el tiempo sin perder la tranquilidad en ningún momento.
Dos personas que se unen deben entender que sí o sí para que el vínculo funcione deben enseñarse mutuamente a relacionarse con el otro. El respeto y la confianza son dos pilares que se construyen con el tiempo.
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