sábado, 11 de febrero de 2012

Juegos que queman


El juego patológico o ludopatía es una conducta adictiva que se encuentra entre las adicciones no tóxicas. Es un trastorno del control de los impulsos cuya característica esencial es un comportamiento de juego, desadaptativo y persistente, que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional.   



Existe un gran número de personas para las que jugar es el centro de sus vidas, fracasando, al menos aparentemente, en todos los intentos de resistir el impulso de hacerlo. Como consecuencia de ello, se dañan seriamente sus relaciones familiares, laborales, personales y de cualquier otro tipo. Estas personas "padecen" o al menos se ha conceptualizado como tal, una enfermedad psicológica denominada juego patológico o compulsivo y se les conoce como ludópatas. 


según el  DSM-IV los criterios diagnósticos para este problema serían:

A. Conducta de juego perjudicial y recurrente, caracterizada al menos por cinco de los siguientes síntomas:
  1. Preocupación frecuente por jugar.
  2. Existe la necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada.
  3. Intentos repetidos sin éxito para controlar, reducir o parar el juego.
  4. Intranquilidad o irritabilidad cuando se intenta reducir o parar el juego.
  5. El juego como estrategia para escapar de problemas, o para mitigar un estado de ánimo deprimido o disfórico.
  6. Después de perder dinero en el juego, vuelta al día siguiente para intentar recuperarlo.
  7. Mentiras a miembros de la familia, terapeutas u otros, para ocultar el grado de importancia del juego.
  8. Comisión de actos ilegales como: fraude, falsificación, robo o desfalco, para poder financiar el juego.
  9. Arriesgar o perder una relación de importancia, trabajo, u oportunidad escolar o laboral a causa del juego.
  10. Engaños repetidos para conseguir dinero con el que mitigar la desesperada situación financiera, en la que se encuentra, debida al juego.

Los estudios realizados en hombres afectos de juego patológico sugieren que la falta de atención e hiperactividad en la infancia pueden constituir un factor de riesgo para la posterior aparición del trastorno. También se ha observado una clara relación de este problema con trastornos del estado de ánimo, hiperactividad, abuso o dependencia de sustancias y trastorno antisocial, límite y narcisista de la personalidad.

¿Como afecta el juego patológico a las diferentes áreas de la vida  de una persona?
  • A nivel personal: El jugador miente para ocultar su problema; su estado de ánimo cambia, y ordinariamente cree que es normal sentirse triste, ansioso y con una idea negativa de sí mismo, sólo se encuentra bien cuando se encuentra jugando.
  •  A nivel económico: Puede perder mucho dinero más rápidamente de lo que cuesta ganarlo, incrementa los prestamos y deudas, lo que puede llevarlo a cometer actos delictivos como: robar, estafar, entre otros.
  •  A nivel laboral: El rendimiento en su trabajo disminuye, comete inasistencias y retrasos en el cumplimiento de sus responsabilidades, lo que puede poner en peligro su situación laboral.
  •  A nivel familiar: Comienzan los problemas con la pareja y la familia, existe un descuido por las actividades de la casa, muchas veces ponen en peligro el patrimonio familiar por el juego, comienza una ruptura gradual con los miembros de la familia, los que cada vez dedica menos tiempo en cantidad y calidad.
  •  A nivel social: Tiene poco tiempo para relacionarse con otras personas, es habitual que los amigos se alejen de él para evitar problemas, lo cual provocará aislamiento e incremento de emociones negativas.
  • A nivel de la justicia: Pueden llegar a tener problemas judiciales e incluso ir a la cárcel.

En todo caso, son muchas las actitudes que se pueden tener frente al juego. Para algunos el juego es una pasión, una diversión exclusiva, una posibilidad de evasión, una inversión. El juego genera diversos procesos en la persona entre los que se pueden citar un exagerado optimismo de triunfo, la necesidad de una frecuentación creciente, aumento de dependencia. El jugador cree que hay poca dependencia de éste y no tienen en cuenta su incapacidad de retirarse (Gane o pierda); busca maximizar los recuerdos de las ganancias y minimizar los recuerdos de las pérdidas, a la vez que generaliza las fantasías de recuperación; apuesta todo lo que tiene o más y sufre síndromes de abstinencia si no juega expresados por sensaciones de vacío o irritación, por ejemplo.
De igual manera son diversas las actitudes durante el juego: mientras unas personas construyen fantasías de control sobre el juego, otros se muestran obcecados, abstraídos o silenciosos y solitarios, incluso con evidentes signos de abatimiento, excitación vegetativa (Palidez, sudoración, palpitaciones, etc.).





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