Las difrencias entre las personas son frecuentes y normales, el problema surge cuando no sabes enfrentar de manera apropiada esas diferencias. He aquí algunas reglas para tener una pelea limpia con nuestros seres queridos:
Regla número dos: EL CARIÑO Y LA LEALTAD SON COCEPTOS NO NEGOCIABLES, POR LO TANTO QUEDA PROHIBITO PROFERIR AMENAZAS TERMINALES. En toda relación humana el cariño es innegociable, la pareja podrá negociar cualquier cosa, pelear encarnizadamente por resolver las diferencias, pero siempre protegiendo bajo una campana de acero blindado el concepto de su amor; éste no se perjudicará por los resultados. A menazas como si no cambias me largo o te advierto que si no accedes nos divorciamos o lo que dijste acaba de matar mi cariño por ti, ocacionan que la discucion se torne peligrosamente terminal.
Regla número tres: QUEDA PROHIBIDO TENER ACTITUDES EXTREMAS. SI LA PERSONA PIERDE EL CONTROL, DEBERÁ ALEJARSE, PERO NUNCA REALIZAR ESCENAS QUE LA HAGAN POCO CONFIABLE PARA SIEMPRE. Todos los seres humanos poseemos un arsenal de alto calibre que por nigún motivo debe usasrse con nuestros seres queridos. Estas armas son: gritar, golpear, insultar, maldecir, romper cosas, injuriar a los familiares del otro, azotar puertas, empujar, irse de la casa, entre otros. Estos recursos hieren y hacen perder la visión de lo que se discute. Las partes se concentran en devolver sus lazas con el único fin de lastimar al contrincante.
Las actitudes extremas son como un veneno que daña la relación par siempre, pues aunque depués de la lid las persopnas se reconcilien, el familiar o amigo agredido con ese armamento pesado ya no podrá verlo aunque quiera, con los mismo ojos de antes. Siempre existirá la en él el temor de un desacuerdo futuro y la sospecha de que su compañero reaccione de la misma forma.
Regla númeo cinco: PROHIBIDO QUEDARSE CON CUENTAS PENDIENTES; SI ALGO NO ES LO SUFICIENTEMENTE GRAVE PARA DISCUTIRSE EN EL MOMENTO, DEBERÁ TOLERASE PARA SIEMPRE... Esto no se trata de ser manso o subyugado. Si el asunto es grave se debe hablar claro, pero si no lo es, basta con decirle al compañero lo que nos molesta y dejar bien establecido que por el amor que le tenemos estamos dispuestos a tolerarlo. Esa es la mejor estrategia para que un familiar cambie, se basa en la premisa de que aunque no cambie lo seguiremos amando. Al persibir eso él , a su vez, estará más dispuesto a cambiar.
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