Un líder es aquel que guía a un grupo a alcanzar sus objetivos. Por tanto podemos decir que un líder cristiano es aquel que ayuda a aquellos que le han delegado a su cuidado, a alcanzar todo aquello para lo cual Dios los ha creado.
Hoy la gente necesita líderes desesperadamente, pero
desean ser influidos solo por individuos en los que puedan confiar, personas de
buen carácter. Si desea llegar a ser alguien que pueda influir de manera
positiva a otros, necesita desarrollar las siguientes cualidades y vivirlas a
diario:
- Un modelo de carácter coherente. La confianza en un líder sólida solo puede desarrollarse cuando las personas puedan confiar en usted todo el tiempo. Si de un momento a otro no saben qué va a hacer, la relación jamás se profundizará a un nivel de confianza franco. • Use comunicación sincera. Para ser cabal, hay que ser como una buena composición musical; sus palabras y su música tienen que estar unidas.
- Para ser un líder eficaz, sus valores deben ser transparentes. Las personas al fin y al cabo verán sus faltas, aunque trate de ocultarlas. Pero si es franco con las personas y reconoce sus debilidades, apreciarán su sinceridad e integridad. Así podrán relacionarse mejor con usted.
- Sea un modelo de integridad. Las personas no confiarán en usted si lo ven motivado por el ego, los celos, o se cree superior a ellos.
- Demuestre su apoyo a otros. Nada desarrolla o despliega su carácter mejor que su deseo de poner a otros primero. Como dice nuestro amigo zig ziglar: «ayude a muchas personas a tener éxito, y también lo tendrá».
- Cumpla sus promesas. Jamás prometa nada que no pueda cumplir. Y cuando diga que va a hacer algo, cúmplalo. Una manera segura de quebrantar la confianza de otros es no cumplir sus compromisos.
- Adopte una actitud de servicio. Como líder fuimos puestos en esta tierra para servir, no para ser servidos. Dar de su persona y de su tiempo a otros, muestra que se interesa en ellos. El médico y misionero sir wilfred T. Grenfell sostuvo que «el servicio que damos a otros realmente es la renta que pagamos por nuestra habitación en esta tierra». Las personas íntegras son dadores, no saqueadores.
- Promueva la participación entre las personas que influya. Cuando uno tiene una vida íntegra, los demás lo escuchan y lo siguen. Recuerde siempre que la meta de la influencia es la participación, no la manipulación. Solo a medida que incluya a otros en su vida y en sus logros tendrá éxito permanente.
- Se ha dicho que uno realmente no conoce a las personas hasta que las observa interactuando con un niño, cuando el auto tiene una llanta sin aire, cuando el jefe está fuera, y cuando creen que nadie se enterará. Pero los íntegros jamás tienen que preocuparse de eso. No importa dónde estén, con quién estén, o en qué clase de situación se encuentren, son coherentes y viven basados en sus principios.
SIC. Ana E. Maria
Fuente consultada: Seamos personas de influencia. J. Maxwell
No hay comentarios:
Publicar un comentario