lunes, 27 de febrero de 2012

El síndrome de Peter Pan

El síndrome de Peter Pan 

Bajo el nombre de 'Síndrome de Peter Pan' se hace referencia a aquellas personas que no quieren o se sienten incapaces de crecer, es decir, son sujetos que tienen un cuerpo de hombre/mujer con mentalidad de niño/a. No saben o no quieren renunciar a ser hijos para empezar a ser padres o madres.   

Actualmente este síndrome no se considera una psicopatología, ya que la Organización Mundial de la Salud no lo ha reconocido como un trastorno psicológico. Sin embargo, la realidad es que cada vez son más las personas adultas en la sociedad que presentan comportamientos propios de inmadurez emocional, son incapaces de crecer y asumir las responsabilidades de la vida adulta e incluso se visten y se divierten como adolescentes, pese a superar la treintena de edad. 

Humbelina Robles Ortega, profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada y experta en trastornos emocionales, advierte de que la sobreprotección a la que muchos padres someten actualmente a sus hijos puede provocar que éstos desarrollen el Síndrome de Peter Pan, ya que "es propio de personas dependientes, que han sido sobreprotegidas por sus familias y no han desarrollado las habilidades suficientes para afrontar la vida". Los 'peterpanes' de la sociedad actual "ven el mundo de los adultos como muy problemático y tienen idealizada la etapa de la adolescencia-juventud, por lo que tienden a querer mantener su estado de privilegio".



Características de  Peter Pan   

El Síndrome de Peter Pan puede darse en ambos sexos, aunque es más frecuente entre los hombres. Algunas características de este trastorno son: la incapacidad del sujeto de asumir responsabilidades, comprometerse o mantener su palabra, la excesiva preocupación por su aspecto físico y su bienestar personal y la inseguridad en si mismo, a pesar de que no lo demuestre y pueda parecer lo contrario. s un adulto según su edad, pero un niño/a según su conducta. Puede parecer seguro de sí mismo/a, incluso arrogante, pero en el fondo se siente vulnerable y temeroso. 

Es capaz de entrar a una reunión y cautivar de inmediato al auditorio; su presencia no pasa desapercibida; es chispeante, seductor, incluso a primera vista, los demás parecen insignificantes. Pero en el fondo, este hombre es indeciso, inseguro y sobre todo teme que no lo amen y tapa sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticia. Vive escondiéndose detrás de fachadas y excusas; disimula su incapacidad de madurar con juegos, pasatiempos, negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas. 

Parecería que el único compromiso que asume Peter Pan es evitar todo el tiempo el compromiso. 



Detrás de todo Peter Pan hay una Wendy 
El psicólogo Dan Kiley, que en 1983 definió el 'Síndrome de Peter Pan', utilizó también el término de 'Síndrome de Wendy' para describir a las mujeres que actúan como madres con su pareja, o con la gente más cercana. Destaca que "Wendy es aquella mujer que se encuentra detrás de un Peter Pan. Para que exista un Peter Pan siempre tiene que haber alguien que asuma y se encargue de lo que este sujeto no hace". 
La investigadora afirma que Wendy "toma todas las decisiones y asume las responsabilidades de su pareja, justificando su informalidad ante los demás. También incluso, en el núcleo familiar, podemos encontrar personas Wendy: en las madres que son muy sobreprotectoras con los hijos". 


Si tienes un Peter Pan a tu lado 

Lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta que tiene un problema. Sin embargo ésta no es una tarea sencilla, ya que culpar y hacer responsables a los demás de todo lo que les sucede es parte de su síndrome

Muchas veces necesitan sentir en carne propia las consecuencias de sus actos, para recién entonces pensar en la necesidad de algún cambio de actitud.   

Las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor indicación. Es conveniente en estos casos, comenzar con una terapia de pareja o familiar para evitar el error de considerar que el problema es solamente de uno de los 
integrantes, cuando en muchos casos es la pareja o los padres quienes favorecen, sin darse cuenta, las conductas tipo Peter Pan. 

La mejor forma para que un hombre se recupere de este síndrome es permitir que enfrente la realidad y asuma las consecuencias de sus conductas. Por más duro que parezca al principio, no se haga cargo de sus responsabilidades: si no paga las cuentas, no lo haga usted por él; si se queda dormido, no lo despierte. La próxima vez, no ocurrirá. 

Si se queja de que en su trabajo no le dan el puesto que él considera que se merece, pregúntele qué va a hacer al respecto, en vez de consolarlo, acusarlo de inútil o quejarse junto a él. Pero también dele su apoyo, observando las partes positivas de su personalidad y aliéntelo a que desarrolle su potencial adulto basándose en ellas. 

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